Oh, estoy mucho más animada después de ver esos raudos comentarios vuestros de apoyo. Así que se me ha ocurrido postear esta cosita que tenía preparada justo antes de que se desencadenara la tragedia. Así calmaremos vuestro síndrome de abstinencia y por otro lado haremos que el mundo no olvide quienes somos. De ésta nos volveremos aun más malas.
Hermana: Vi que representaban una obra de Alicia en el País de las Maravillas… y a qué no sabes quién hace el vestuario y la escenografía?
Cruela: Ana Obregón!!
Hermana: O-JA-LÁ
*La garganta de Cruela se repliega en si misma temiéndose lo peor.
Hermana: Ágatha Ruiz de la Prada.
*Cruela apenas consigue expresar su disgusto, muda por la sorpresa.
Hermana: Imagínate a la reina de corazones…
Cruela: …
Hermana: Es la más mediocre que hayas visto en tu vida…
Hola, lectores y lectoras. No sé si recordáis aquellos otros posts educativos que tuve el placer de escribir para vosotros, explicado el concepto de, por ejemplo, las niñitas pedorras. Bien, hoy me dispongo a hablaros de otra clase de mal social. Básicamente, lo que venimos llamando las tías jetas. Las tías jetas, al contrario que las niñitas pedorras, son muy pero que muy conscientes del daño que causan. Son MALAS. Y no son malas con gracia y elegantes como nosotras, son MALAS de verdad. Malas de lo peor.
Las tías jetas no son tontas ni mofables como casi todos los personajes de los que solemos hablar. Ellas tienen muchísimo talento, pero NUNCA aplicado a la profesión que fingen desempeñar. Hay casos en que las tías jetas son tan endemoniadamente brillantes que ni siquiera yo me atrevería a criticarlas. Este es el caso de por ejemplo, Ana Rosa Quintana. Todos os habréis echado las manos a la cabeza diciendo “pero qué, Ana Rosa Quintana con talento, se ha vuelto loca? jo jo”. Pues cuando en la década próxima, en los manuales de teoría de la comunicación venga el caso “Goebbles: el ministro de propaganda nazi” seguido de “Ana Rosa Quintana y la amnesia inducida de todo un país”, ya me contaréis. Esa mujer es un genio.
Sin embargo, la tía jeta de la que me propongo hablar hoy no se merece el más mínimo respeto. Dice ser una diseñadora que, según lo que pone en su página, ha desarrollado “un lenguaje propio y global. Una auténtica revolución contra lo establecido”. Y cuando le dan un proyecto como la escenografía y vestuario de esa gran obra maestra que es Alicia en el país de las maravillas, hace esto:

Muchos de vosotros creeréis que he sido yo la que ha hecho ese dibujito para ridiculizar el talento de esta señora. Pero no. Es suyo. Y me he permitido poneros al lado a la Alicia de Disney, para que veáis cuánto ha revolucionado, nuestra querida Ágatha, la visión tradicional (que ni siquiera original o auténtica) del personaje. Uno podría pensar que está muy ocupada y no ha tenido tiempo de hacer algo mejor o… diferente… pero no, esto es obra de su maldad, porque si se lo hubiera dejado hacer a un becario el resultado quizá hubiera merecido la pena.
Reconozco que en algún momento de los ochenta tuvo su punto que esta señora burguesa se riera de mundo de la moda, paseándose con regaderas en la cabeza y vestidos hullahop. Si no lo hubiera hecho ella, lo hubiera tenido que hacer otro. Pero de ahí a construir un imperio del mal a costa del término naïf, hay mucho mucho dinero. Ahora veremos algunas bromas con las que Ágatha se ríe de ti, de mí y quién sabe, quizá hasta de Ana Rosa Quintana. Pero antes quisiera aclarar que no me valen los “jo, es que yo quería un cuaderno así de colores alegres…” o “bueno, es que esto me lo regaló mi abuelita antes de morir…” No!! Ayer discutía con un joven, en un local nocturno de ocio, sobre este tema y yo misma dije que conocía a gente que bueno, había tenido deslices con estos productos y que todo era abrirles los ojos… Pero el joven, muy acertadamente, dijo que si eso era lo que tenían, eso era lo que se merecían. Y es cierto!! Vosotros, insensatos, sois los que diríais “Bueno, yo es que voté a Hitler porque tampoco sabía que iba a liarla de esa forma…” (Y no, no es casualidad que haya dos referencias a los nazis en este post).
Bien, no me entretengo más. Aquí van:

Esto es un chiste privado de Ágatha, que le resulta especialmente gracioso.

Lo de menos son los cepillos. Los ideó como excusa. Estos dos chicos simplemente le caían mal.

Existen rumores de que en un futuro planea patentar los colores como invento suyo.

Indispensable.

Es en serio?

Basta!
Otra travesura muy comentada de esta tía jeta fue cuando en la boda real apareció vestida con los colores de la bandera republicana. Yo es que me parto. A pesar de ser atea y antimonárquica, hubiera dado mi vida por convertirme durante cinco minutos en reina absolutista (es decir, para los de la ESO: jefa suprema del poder político y religioso) y gritar en la puerta de la iglesia: “Ehhhhh, tú!! tú!! la del vestido bonito!! Por notas y por payasa, A LA PUTA CALLE.” Pero vamos, yo es que también soy muy mía…

Por último, como fin de este post educativo, os propongo una actividad subversiva. Después de lo aceptado que fue el término orko y la difusión de su uso, os llamo a realizar un pequeño esfuerzo y sustituir de ahora en adelante la palabra uséis para denominar a estas tías jetas, por la palabra Ágatha. Así, en vez de decir “Jo, de maripuri no hay que fiarse, es una perla…” pues diríamos “Jo, de maripuri no hay que fiarse, es una ágatha…”. O “que ha presentado tu trabajo como su fuera tuyo? Menuda Ágatha!!”. Soy consciente de que es algo cacofónico y que la esdrújula molesta mucho, pero cuando dentro de diez años se haya popularizado el término y su gabinete de comunicación decida cambiar el nombre a Ámbar Ruiz de la Prada, ya veréis qué risas!!

Y yo no sé si es porque el otro día vi el trailer del Código DaVinci protagonizado por Tom Hanks y aun me despierto sobresaltada de madrugada, o porque realmente la cosa es evidente, pero a mí estas dos señoritas me recuerdan a estas otras:





…” quien me mandaría a mi meterme en obras, total para un premio de nada… encima es horroroso! Y pesa, y no me hace juego con nada en el living room, claro, si no hubiese descolgado las cortinas para liarme este traje todavía, pero… Mierda! Ese me está mirando, ¿dónde se habrá metido Scarlett?…”Pobrecilla, qué duro.
¿no os huele mal por aquí?
no vuelvo a pelearme mas con missifú antes de salir…
espero que nadie se de cuenta de mi sonrisa fingida… dientes, dientesClaro está que hay gente que tan pronto se te apunta a un USA Award como al carnaval de Rio como a una boda gitana, incondicionales de los saraos, calcamonias de alfombra roja, allá donde exista una moqueta bermellón…Caso 1: Mariah de mis amores con su look botella de Tio Pepe sin sombrero.
Caso 2: Johnny de mis desamores . Misma posición en todas las fiestas, look perfecto a juego con la alfombra, varios complementos de moda: cadenita colgando de la cintura y señora anoréxica colgando del brazo. 
Caso 4: Las peras de Scarlett. Por supuesto. 