
Ésta mujer tiene el poder de dejarme sin habla, y cualquiera que me haya pedido la hora sabe lo difícil que eso puede llegar a ser. Personalmente evito las fotos de Vicky como evito los programas de cirugía en directo, es decir, ¿por qué tengo que ver yo algo que hace que me lloren los ojos, tener náuseas y casi ahogarme con el cojín del sofá? Ella me provoca eso, y mucho más.
Sin embargo, fijemos la vista en el anterior documento, antes de quedaros ciegos al observar a Victoria, engalanada con la esponja de exfoliarse el trasero, seguro que todos os habéis planteado, ¿qué coño hacía esta mujer en un parque de esa guisa?
a) El parque es la única zona verde cercana a la tasca donde Posh se ponía tibia a pintas en las fiestas de su pueblo británico de toda la vida, y como había cola en el baño del pub, le tocó buscarse la vida y echar un pis donde buenamente pudo, disimulando superbien, eso sí.
b) Jugaba al escondite (inglés, claro) con sus 250 hijos en el jardín de su casa, y mientras tanto ensayaba la cara de poker por si la prensa le preguntaba por la última infidelidad de David.
c) Forma parte de una iniciativa desinteresada y con fines no lucrativos para la asociación Apadrine a un Mimo, y como oyó hablar a Katie y a Tom del método Stanislavski o nosequé, ha decidido pasar cinco minutos enteros quieta como una momia hasta que le echen 5 céntimos de euro.
d) Intenta pasar desapercibida disfrazada de geranio para no tener que saludar a la madre que la parió, que a su vez disimula mirando un seto para no tener que volver a dirigirle la palabra a semejante engendro. Cría cuervos.

