Corte limpio en la Oreja

noviembre 20, 2007

Si todo periodista tiene en mente una noticia que le encantaría publicar, todo ciudadano de a pie debería tener derecho a una noticia que está deseando que le cuenten. Y vive Dios que, al menos en mi caso, ese día ha llegado. Y en una semana en que la puja era dura, con Marichalar haciendo las maletas del domicilio conyugal, Melendi deshaciendo las maletas en Barajas y el Rey sacando su vena Chanante, siete palabras se han colocado por auténtico golpe de fuerza en lo alto de mi short list del éxtasis informativo:

LA OREJA DE VAN GOGH SE SEPARA

Adivinad quién se lo monta por libre

Y la noticia viene -¿casualmente?- confirmada en un día, el 20-N, en que las fuerzas del orden se mantienen en alerta ante la posibilidad de disturbios en las principales ciudades de nuestro país. ¿Querrán LOVG erigirse como un símbolo de la ideología de extrema derecha o simplemente temían que su separación no generase suficientes manifestaciones de protesta?

A juzgar por el modo elegido para anunciar su ruptura, creemos, sin embargo, que lo que LOVG pretenden es formar parte de ese pequeño grupo de elegidos que pasan a la posteridad como integrantes de la aristocracia de la música: a sus majestades los Rollings, al Duque, al Príncipe de Minneapolis, a Jackson, el rey del pop y al indiscutible rey, Elvis, se unen ahora LOVG. Pero no por sus méritos musicales, sino por confirmar su ruptura como manda el protocolo de Zarzuela: con un comunicado. Bueno, un híbrido entre un comunicado real y una carta de amenazas:

Por nuestra parte, en La Oreja de Van Gogh aún sentimos que nos quedan muchísimas canciones por escribir. Tanto es así que ya estamos componiendo, con la pasión de siempre, un nuevo disco que esperamos tener listo a lo largo de 2008.

Pablo, Álvaro, Haritz y Xabi (Sin la Oreja)

En TLDPTB sólo esperamos que esta separación sea definitiva e inapelable, y que este grupo que quizá nunca debió existir no pase a engrosar la lista de grupos que jamás-debieron-existir-y-mucho-menos-volver-a-juntarse, capitaneados por los insoportables CELTAS CORTOS, y seguidos muy de cerca por los HOMBRES G. Pero ese es un post que me guardo en la manga.

Aunemos esfuerzos o imágenes como ésta podrían volver a repetirse.

Almost Beauty III: Sarah Jessica Parker

noviembre 16, 2007

Después de comentar con Posh vía blackberry su triunfal aparición en Ugly Betty, esa gran serie, me dispongo a desviar la atención de la aburrida polémica que se creó en la sección “Comentarios” en el último y estupendo post de Tía Pet.

Para dejar las cosas claras desde ya, diré que tengo todo el derecho a expresarme con libertad, no sólo porque me da la gana, sino porque la ley me ampara y además fui Miss Venezuela en dos ocasiones. No nos callarán!!

En el capítulo de hoy de Almost Beautiful, la tercera entrega de una saga aclamada por crítica y público, nuestra estrella invitada es alguien que brilla con luz (y grasa facial) propia:

Sarah Jessica Parker.


SJP: no me quedaba champú y me he enjabonao con Lagarto, lo primero que he pillao…

¿Por qué ella? Se preguntan miles de millones de seres humanos, mientras se retuercen del asco y sufren espasmos de incomprensión frente a sus pantallas. ¿Por qué SJP ha conseguido engañar a todo el mundo? ¿Es el típico caso de Síndrome del Traje Nuevo del Emperador? ¿Algún hechizo que requirió sacrificios humanos y estilísticos innombrables? No se muerdan más los nudillos, aquí estamos nosotras para desvelar el entuerto.

El secreto del éxito de SJP es que es la Mariliendre primigenia. Este término, acuñado en los ochenta por algún genio creativo de identidad disputada, hace referencia a una mujer que suele ser joven y heterosexual, y que suele tener un éxito muy relativo con el sexo opuesto y el propio. Por eso recurre a o cae en las redes de una cohorte de amigos homosexuales (que puede ser uno sólo también) para dibujar la ilusión de que se relaciona con hombres y/o de que tiene amigos. Normalmente, esos amigos, con buena intención pero haciendo más daño que bien, la convencen de que es una diosa entre las diosas, le aconsejan estilísticamente, son el hombro en el que llorar, le dan picos al saludarla, la cogen de la mano por la calle, y en fin, suplen todas aquellas tareas que suelen estar sanamente repartidas entre el novio y las amigas.


SJP: Voy a ver si me cogen en la peluquería que llevo como dos años sin ir…

SJP es fea. Fea como un cojón. Lo corroboran las famosas listas de feos y antilujuriosos que se publican regularmente para escarnio de los famosos. Pero no pasa nada, no podemos lanzar la primera piedra por eso porque tampoco lo eligió ella. Esa primera piedra la guardamos para su peinado, esa melena áspera y sucio-leonina-peliteñida de raíces oscuras y profusas (Casco oscuro, la llaman), de un tamaño tan absolutamente exagerado que cuando se hace un moño parece que tiene otra cabeza encima de la cabeza.

La siguiente piedra va para su forma física. ¿O debería decir forma tísica? Como podemos comprobar en joyas pasadas de su carrera como Ed Wood (sí, sí) o aquel glorioso capítulo de Hotel, SJP antes comía. Pero un día, más o menos coincidiendo con el cambio de milenio, masticó su última patata frita y dijo basta. Desde entonces no ha parado hasta convertirte en una especie de chupachups yonqui humano adquiriendo una delgadez enferma que no le favorece en nada y no hace sino desequilibrar su cabezón.

SJP, consciente de la extraña silueta que recortaba frente al espejo, decidió desviar la atención con sus estilismos. Otra piedra. En un arranque de desmedida originalidad se dedicó a “atreverse” (cuando alguien usa este verbo para referirse a su forma de vestir, malo) con lo más absurdo de sus diseñadores favoritos.


Alexander McQueen: Sarah Jessica, sabes que si yo hubiera sido hetero lo nuestro habría sido para toda la vida.
SJP: Ya, ya, ya…

Su propia película estilístico-mental podría llamarse “Misión imponible”: floripondios casi tan grandes como su doble cabeza, minifaldas anti-higiénicas y ofensivas a la vista, accesorios ridículamente grandes o imbécilmente pequeños, tules abullonados en zonas estratégicamente erróneas, todo ello dramáticamente acentuado por su falta de forma (Sarah, las curvas pueden ser chungas, pero las aristas lo son aun más) y su desgarbado aire de homeless, que ella pretende llevar en plan posmoderno pero no le sale. Si confundimos eso con estilo, ¿qué será lo siguiente? ¿La Aguja de Oro para Cristina Rodríguez de Supermodelo?

Pero hay una gran parte del público a la que le hace gracia. Cuidado, celebrities, esto es peligroso. Les hace gracia, no les gusta. Me juego las dos coronas de miss a que no encontrarán un sólo camionero en el planeta que lleve sus fotos colgadas en la cabina. Y luego llegó Sex and the city y para qué queremos más.

Uy, no, perdón.

Lo peor de su personaje, Carrie Bradshaw: las poses afectadas de pseudo-periodista bohemia de dintel, los modelitos repugnantes, y sobre todo, esas estereotipadas actitudes falsamente liberadas. Si está tan liberada, ¿por qué sólo piensa en casarse y en tíos, y en casarse con tíos, y en tíos y en casarse y en el matrimonio y en el compromiso y en casarse? ¿Estar liberada es tirarse a todo lo que pasa? Mi madre me enseñó que no se coge nada del suelo y menos para llevárselo a ciertas partes del cuerpo.

Y ahora viene la película, de cuyo rodaje hemos obtenido instantáneas francamente dolorosas.


Nótese que las copas del vestido están llenas de nada.

Igual es que es buena actriz, aunque esta hipótesis es francamente débil, como demuestra ese último anuncio de su propio perfume que tiene a los niños de medio mundo escondidos debajo de la cama llorando desconsolados.


SJP: Buah, tía, qué guay, se me ha ocurrido que puedo salir así como en la cárcel, ¿sabes? Como con putas y eso…

Si sumamos que tampoco ha tenido grandes taquillazos y que sigue exprimiendo la vaca de Sex and the city, ¿qué nos queda? Un caso claro de Mariliendre ensalzada de la nada.


SJP: ¡¡Ya, pero mira lo que sé hacer!!

No, SJP, te hemos pillado. A nosotras no nos la cuelas.

Let me entertain you

noviembre 5, 2007

Ésta mujer tiene el poder de dejarme sin habla, y cualquiera que me haya pedido la hora sabe lo difícil que eso puede llegar a ser. Personalmente evito las fotos de Vicky como evito los programas de cirugía en directo, es decir, ¿por qué tengo que ver yo algo que hace que me lloren los ojos, tener náuseas y casi ahogarme con el cojín del sofá? Ella me provoca eso, y mucho más.

Sin embargo, fijemos la vista en el anterior documento, antes de quedaros ciegos al observar a Victoria, engalanada con la esponja de exfoliarse el trasero, seguro que todos os habéis planteado, ¿qué coño hacía esta mujer en un parque de esa guisa?

a) El parque es la única zona verde cercana a la tasca donde Posh se ponía tibia a pintas en las fiestas de su pueblo británico de toda la vida, y como había cola en el baño del pub, le tocó buscarse la vida y echar un pis donde buenamente pudo, disimulando superbien, eso sí.

b) Jugaba al escondite (inglés, claro) con sus 250 hijos en el jardín de su casa, y mientras tanto ensayaba la cara de poker por si la prensa le preguntaba por la última infidelidad de David.

c) Forma parte de una iniciativa desinteresada y con fines no lucrativos para la asociación Apadrine a un Mimo, y como oyó hablar a Katie y a Tom del método Stanislavski o nosequé, ha decidido pasar cinco minutos enteros quieta como una momia hasta que le echen 5 céntimos de euro.

d) Intenta pasar desapercibida disfrazada de geranio para no tener que saludar a la madre que la parió, que a su vez disimula mirando un seto para no tener que volver a dirigirle la palabra a semejante engendro. Cría cuervos.

Leegan & Marlowe

octubre 17, 2007

Probablemente no debía haberme acabado esa botella anoche. Pero ¡qué demonios!

Entré en el despacho y al cabo de dos minutos Philip llamó al interfono, alguien quería verme. Le dije que pasase y me encendí un cigarrillo. El despacho estaba aún a oscuras y únicamente se filtraban unos rayos de sol por las persianas, así que sólo pude adivinar su figura cuando plantó sus puños en la mesa. No me molesté en sentirme intimidada.

Vaya modales.

¡Tiene usted que ayudarme!

Y rompió a llorar. Era un tipo escuchimizado y olía a rancio, llevaba un sombrero rojo ladeado que cubría sus rastas y unas gafas de sol pasadas de moda, pude ver claramente los tatuajes de los brazos. Lo había visto antes en algun anuncio, qué patético.

¡Alguien me ha robado el título!

¿El título? ¿de que está usted hablando? ¿quiere un trago? pero me dí cuenta de que no quedaba whisky.

¡El título al cantante más costroso de España!

Joder, aquello empezaba a gustarme. Sentía curiosidad por saber quién o qué podía ser peor que aquello. Creo que habría aceptado el trabajito gratis, pero le dije:

Esto le costará un pico hermano, 1000 pavos más gastos.

Se quedó blanco. Su aspecto no me había engañado. Era el clásico rata, el típico amigo que se acaba tu paquete de cigarrillos sin pestañear.

La policía no debe saber nada, mi fama está en juego, ¿lo entiende?

Su fama… dije irónicamente. Vale, lo entiendo, ¿acaso cree que me gusta que la bofia meta sus narices en mis asuntos?

Le daré 500 por adelantado.

Al salir del despacho le dije a Philip que el mueble bar estaba vacío. Me miró y bajó los ojos antes que la cabeza. Siempre hacía eso.

 ——

Me puse en marcha enseguida, moviendo un par de hilos pude visitar a un antiguo poseedor del título.

¡Caray! cómo pasa el tiempo…

¿Qué quiere?

¿Qué sabe del título al cantante más costroso de España?

Llega tarde, me lo robaron hace años.

Su sonrisa forzada mostraba unos dientes ennegrecidos y a pesar de su intento por estar a la última, el collar de bolas le delataba. Aunque no era ya ni la sombra de lo que en su día debía haber sido.

Cerré la puerta y me fuí. Así que se lo robaron… llamé a Philip para que hiciese un par de averiguaciones por las cárceles locales y en media hora sonó el gong. Sin perder un minuto, me puse al volante de mi Chrysler y me dirigí a las afueras.

Le encontré hablando con unos chavales en un parque. Demasiado pequeños para estar fumando, pensé. Se fueron con ademanes nerviosos antes de que llegase siquiera a los columpios.

Seré directa, no tengo todo el día. ¿Qué sabes del título al cantante más costroso de España?

Entrecerró los ojos. Quizás había tomado algo, probablemente; y empezó a canturrear:

Te pido perdón, a sabiendas que no los concedes
Te pido perdón, de la única forma que se.

——-

Volví al despacho escopetada. Era tarde, Philip ya se había ido. Me encontré en la mesa un paquete. Al abrirlo comprobé con alivio que era un Chivas Regal envuelto en una caja de cartón…

Un momento… ¡cartón! ¿cómo no había caído antes? ¡Tenía la pieza que me faltaba!. Abrí mi cajón y dí un repaso a los sospechosos habituales, y entonces lo encontré:

Vaya truquito lo de mirar hacia arriba para la foto ¿eh? Pues para las entradas no cuela.

Créeme si te digo que el contraluz no te favorece nada.

Es esto o ponerte un gorro.

Aunque realmente no estoy segura de que tenga remedio.

Una tras otra pasaba las fotos como si de cartas se tratase. No había duda. Esa botella de whisky estaba a punto de ser abierta.