Archive for the ‘Asesinas de series’ Category

Cuéntame cómo sigues en antena

mayo 6, 2007

Echando la mirada atrás a uno siempre le entra nostalgia. Como evocando aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Hoy en día eso ya no se lleva y para que nadie se lleve a engaño siempre puede usar el mame para pc y caer en la decepción más profunda.

O si no le van los videojuegos, simplemente ver a la inefable familia Alcántara en la extraordinariamente infumable Cuéntame cómo pasó.

Es que no hay quien se los trague.

Podrían intentar mezclarlos y hacer el Shinobi-Alcántara donde el insípido Imanol Arias se jugaría el cuello para escapar de su inequívoco destino de carajillero.


Y no me lo invento.

El caso es que esta serie es una de esas series que nadie ve. Para suerte de los actores claro, que siguen cobrando por su trabajo pero no se les encasilla en un papel, porque como nadie la ve… Es como ser un actor del funcionariado.

Poco se podía imaginar la audiencia cuando empezó que tendrían la misma serie en casa durante varias generaciones. Y no me precisamente de los Alcántara.

Bueno, ¿Y qué me decís de la gente que se apellide así? Menudo lastre:

– ¿Cómo te apellidas?

– Alcántara

– ¡Anda! ¿eres familia de Imanol Arias?

– Sí, ¿no me ves la copa de anís?

Caspa sobre caspa, amigos.

En serio, ¿es que a nadie le parece sospechosa una serie de la que nadie habla en los descansos en el trabajo?

– ¿Vistéis ayer Cuéntame?

– Sí tía! está super emocionante, les han subido el interés del crédito.

– Ya… qué fuerte, menos mal que la madre tenía ahorrillos en un calcetín gracias al dinero negro de su taller de costura… casi me da algo.

Los modelitos son inenarrables, los guiones dan vergüenza ajena, los polvos de talco sobre el pelo de los actores recuerdan a “Pasión de Gavilanes“, el que pasen 20 años y a los niños se les note por el largo de sus pantalones/faldas es de juzgado de guardia, el que no pase nada, el que no tenga fin, el que vayan 15 años desfasados, que sea anti-trepidante…

Entonces uno se pregunta… ¿qué he hecho yo para merecer esto?

Y bueno, la respuesta es clara: tú no has hecho nada, porque no la ves, evidentemente.

Ay… alma cándida… apaga la tele, haz botellón, apúntate a un curso de fontanería a distancia, incluso… bájate el mame y juega al Rampage… lo que sea, lo que sea, pero acabemos con esto de una vez; te lo digo por tu bien.

Batas y Lujuria

diciembre 7, 2006

Ha llegado el momento. Pensábamos que nunca ocurriría, pero ha sucedido.

Hay disensión en las filas. Divergencias dentro del Mal. Lo que Satanás unió en la facultad de Ciencias de la Información lo ha separado Cuatro. Hace meses ya hubo indicios de desacuerdo acerca de la calificación del “Tomate”: Programa de culto o bazofia insufrible?? Esa fue la cuestión. Pero nada como esto. Esto es polémica. Dialéctica en estado puro. Un post dedicado a todos aquellos que insinuaron que cualquier brote de bondad en nuestras filas era inmediatamente sofocado.

Y el motivo no podía ser otro que una serie: Anatomía de Grey. El motivo por el que Alexis abandona las agujas de vudú cada martes. La única vez que Rottenmeier se ha arrepentido de descargarse algo del E-Mule.

Decidid vosotros mismos.

Alexis C.:

5 motivos para ver “Anatomía de Grey”

1. Hay sexo. Hay batas. Si piensas que en la vida hay algo más que eso quizá estés leyendo la página equivocada.

R: Hay sexo desde el capítulo 1, uhhh qué súper intriga. A eso le llamo yo tener en vilo a la audiencia.

2.Patrick Dempsey: la versión apolínea de Sean Penn. Bien es verdad que le falta el puntito canalla del primero. Pero también es cierto que a Sean Penn le hizo mucho daño su papel en “Yo soy Sam”.

R: Ah, ¿pero que este chico no es Sam? Soso, insulso, sieso… se me ocurren mil adjetivos que contengan “s” y que puedan definir negativamente su personaje.

3.Él. Preston Burke. Jefe de Cirugía Cardiologica. Cada vez que veo a este hombre pienso en… madera. Ébano tallado, cincelado por sudorosos esclavos nubios como ofrenda a algún Dios… del sexo, por supuesto.

R: sí, sí, ébano tallado, madera, roca, cuarzo, feldespato y mica todo lo que tú quieras, pero está demostrado que este chico está aquí gracias a Benetton, me explico: la marca lleva en bancarrota muchos años, y al enterarse de que una oriental (borde y machorra, por cierto) iba a formar parte del elenco de actores de una serie súper, súper buena dijeron: “ésta es la nuestra, rescatemos del olvido las campañas que nos dieron fama mundial, (esas de monja+cura, oveja+toro) de forma subliminal; Pongamos en la vida de la china un súper negro que dé color al tema (y de paso le damos un par de jerseycitos de cuello vuelto de los que tenemos en stock). Voila! Campaña 2006-2007 arreglada”.

4. Esta serie ha conseguido que la audiencia supere el llamado “Efecto Marión” (mujer de Luis alfredo en Cristal) y que llevaba al espectador a odiar sistemáticamente a la esposa -y obstáculo- del protagonista. Y a abrazar el “Efecto Lady Di”, que viene siendo que la mujer “oficial” es más guapa, simpática e inteligente que la amante, y el espectador es consciente de ello.

R: bueno, bueno Alexis, eso lo dirás tú. A mí la prota me parece un pestruzo de tía, pero “la mujer caballo” no pienses que es santo de mi devoción: prepotente, hortera, infiel, arrastrada… Por cierto, lo de efecto Lady Di… no te referirás a que se va a liar con un morete? Ya están otra vez los de Benetton metiendo mano!!

Pelirroja-explosiva.Rubia-pavisosa. Amante. Esposa. Una con flechas.

5. “Anatomía de Grey” es a “House” lo que “Cuatrosfera” a “Redes”. Entretenimiento. Sin pretensiones. Porque oye, diagnósticos imposibles, hilvanados con sutiles sarcasmos y metáforas de escala 7’5 están bien. Una vez a la semana.

Y de hecho, somos muchos los que agradecemos a Cuatro que esté reponiendo la serie del Doctor “Casa”. Con lápiz y papel, esta vez.

R: eso sí que no te lo permito, ni se te ocurra mencionar a Greg y mucho menos compararlo con “Anatomía del Gris”. Simplemente, no existe parangón.





Andrea sucker man.

noviembre 24, 2006

Durante la década de los ochenta, un personaje clásico de la ficción adolescente, era aquel o aquella estudiante de instituto feo o afeado con verdadera saña, por los estilistas y maquilladores de producción, que llevaba indefectiblemente unas buenas gafotas y que resultaba tener, bajo su timidez, una personalidad realmente brillante. El chico o la chica de la peli o serie, que se tiraba encandilado de la jefa de animadoras o el capitán de algún equipo todo lo que durara la historia, no podía dejar de reconocer al final las arrebatadoras virtudes de este ser y dejaba tirado a quien fuera, le quitaba las gafas al nerd y le soltaba un buen morreo. Todo esto ya lo sabéis y podéis encontrar incontables artículos sobre ello en todas esas páginas dedicadas a ensalzar hasta la última mierda que se hiciera en los 80.

Si bien, antes de que antena 3 apareciera y con ella todas las reposiciones de aquellos clásicos, y todas esas series de feas y beas, hubo otra época. Una gran época que ya está volviéndose a poner de moda, después de todo este coñazo de all stars, chapitas, y teenage-punks de palo.

Me refiero a la era de AARON SPELLING.


Retrato de un resentido.

Pudiera parecer que Aaron Spelling era uno de esos capitanes de equipo de fútbol que se quedaban al final plantados por la guapa de turno que decidía que era mejor besar a un feo gafotas lleno de granos que a él, bello efebo. En realidad era todo lo contrario. Pero quizá porque sabía que la cruda realidad distaba mucho de aquellas pelis de los ochenta, decidió que en sus series todos serían jóvenes, guapos y ricos. Y el feo, inteligente y pobre sería el perdedor.

Eligió ni más ni menos que una de las joyas de su corona: Beverly Hills: 90210, para introducir a Andrea Zuckerman. El punching ball de los capitanes de equipo plantados, de las jefas de animadoras tomadas por tontas, de los guapos en general. Andrea Zuckerman, el chivo expiatorio. Un personaje nacido y creado para la humillación.

“Brandon, písame, me gusta, soy tu felpudo: Wellcome!!”

Andrea Zuckerman, por obra y gracia de los guionistas, que por cierto eligieron a una tía de 29 tacos para interpretarla, es fea, rancia, acomplejada, pobre, virgen, judía y ni siquiera vive en Beverly Hills. Y no es un genio de la astronomía, ni de las matemáticas ni del ajedrez. Simplemente es empollona, metomentodo y pedante y por eso es la directora del periódico del insituto.

Cuando digo que Andrea es fea, es porque es muy fea. Y cuando se quita las gafas y se tiñe de rubio no mejora nada. Además, es mucho más bajita que todos los demás. Pero el físico no lo es todo, claro que no, y a pesar de ello podría ser una tía molona, como Emily Valentine, que es la primera novia de Brandon y que a pesar de tener aspecto de lesbiana, es malota, rebelde y está zumbada. Y por eso Brandon se enamora de ella.


Esto es lo más sexy que podía ponerse Andrea.


Y esto es lo menos sexy que podía ponerse Kelly.

Cuando digo que Andrea es virgen es porque es vergonzosamente virgen, no como Donna, que hace de su virginidad su bandera. Andrea le confiesa su virginidad a Brandon después de empeñarse en repartir condones por el instituto. Y una vez más, queda en ridículo.

Cuando digo que es pobre y que no vive en Beverly Hills, me refiero a que tiene que sentirse acomplejada en cada capítulo por el porsche de Dylan, el BMW de Kelly y el casuplón de los Walsh, que practicamente hacen caridad con ella. Además, Andrea quiere ir a Yale, porque estudiar es lo único en lo que triunfa, pero al final no puede porque tiene que cuidar de su abuela.


“Pues fíjate que no sé por qué sonrío, si mi vida es una puta mierda.”

Y cuando digo que es judía, me refiero a que no celebra la navidad. ¡La Navidad en casa de los Walsh, por dios! ¡Si hasta en un capítulo consiguen nieve artificial para que sea la típica Navidad americana de Minnesota…!


“Venga, venga, poneos, una foto las chicas de la serie. Uy, si falta Andrea, venga ponte también…”


“Pfffffff… Déjalo, anda, que te vas a hacer daño.”

Aparte de eso, Andrea es atropellada y se tira casi una temporada entera en silla de ruedas. Es rechazada por Brandon en varias ocasiones y aun cuando sale con otros chicos, los guionistas no pierden ocasion para dejar claro que sigue enamorada de Brandon. Finalmente, Andrea se queda preñada y se tiene que casar de penalty con un sudaca, pasándose a apellidar Zuckerman-Vasquez.

A esto es lo que llamo yo EL COLMO. Vivan los 90.

Gabrielle Carteris en la actualidad. Las secuelas son más que evidentes.

Quiz as folk

noviembre 6, 2006

¿Creías que ya lo sabías todo sobre tu serie favorita? ¿Crees que no hay nadie más fan que tú de las aventuras y desventuras de los gays más alocados de Pittsburgh? Deja que TLDPTB te cuente todo lo que siempre creíste que no querrías saber sobre la serie más cañera de Cuatro.

¿Sabías que….

1. Estudios de prestigiosas universidades de todo el mundo intentan determinar la verdadera nacionalidad de la serie. Hoy en día existen tres corrientes fundamentales.

a. Basándonos en el color deslavado y en el extraño grano de la película, la serie sería australiana, y habría sido rodada a principios de los ’90. ¿O es que acaso habéis olvidado que lo que tenía granos en “Colegio Degrassi” no eran los alumnos, sino el objetivo de la cámara?

b. Ropa cutre, cortes de pelo cutre, nombres como Emmet… Chicos, a mí me huele que aquí han tenido algo que ver los hijos de la Gran Bretaña. Incluso ese título extraño tiene toda la pinta de ser una de esas expresiones que enseñaban en el Home English para parecer un auténtico inglés. Ya sabéis, “It’s raining dogs and cats” y prosopopeyas varias.

c. Una colaboración americano-canadiense. Clásico engendro de corte eurovisivo. Como cuando TVE y la RAI se ponen manos a la obra y ves a Imanol Arias dándole la réplica a esa famosa actriz italiana de tetas enormes, mientras, de fondo, Gerard Depardieu hace algún papel para el que sea obligatorio llevar capa.

Mmm, no sé que pensará Tommy Hilfiger de todo esto.

2. “Los peinados de los personajes son auténticos guiños de los protagonistas a sus ídolos de la infancia”, comentó de manera extraoficial la encargada de peluquería.

En la vida siempre ha habido dos clases de personas. A los que les gustaba Jason Donovan y los que lloraban con “Ghost”.

2. La cabecera fue ideada por un estudio de animación azerbayano en estrecha colaboración con un colectivo de artistas bielorruso-israelíes. Es la única explicación. Creedme.

3. El rodaje se vio interrumpido en numerosas ocasiones por los problemas de la encargada de estilismo con ciertas sustancias estupefaccientes.

4. Para reflejar la inquietante y decidida personalidad de David, el maduro novio de Michael, se se buscaron potentes referentes de la épica de todos los tiempos.

5. La serie provocó mucha confusión entre el público. No sobre la propia condición sexual, que va.
Es más, tras la emisión de la misma fueron muchos los homosexuales reconocidos que decidieron volver al armario de manera inmediata.
La juventud era un mar de dudas por otro tema: años y años intentándole meter en la mollera a la población cómo se pronunciaba la dichosa palabra, para que ahora vengas estos, que además son de América, del mismo centro, y vuelvan a pronuniar GAY al modo español. Gay del mundo, entérate de algo: Ya no se dice guei. Ahora eres gai.

Gai yo?

6. En QAF la gente no se anda con medias tintas. Que se apoya a los gai, pues oye, con todo el equipo. Sin miramientos.

Debbie, que regenta el equivalente en versión “ambiente” al Peach Pit o al Central Perk, y que es la madre de Michael, muestra todo su apoyo a los chicos. Y cuando digo todo lo estoy midiendo en unidades de chapas, pins, banderas multicolor y demás merchandising. Y así, mientras deja clara su postura ante el tema del matrimonio homosexual, se despreocupa del clásico dilema femenino de si la tira del tanga te pegará con la patilla de las gafas. Todo ventajas.